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Misiones Lasallistas

Nuestra misión en la vida es uno de los temas más importantes que tenemos que reflexionar. Saber qué es una misión, cuándo es de Dios, y cuál es nuestra misión.

El Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2018 nos dice:

“La vida es una misión: Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra”. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia
responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en
este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta
tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 273).

 

Es importante detenernos a pensar en las palabras del Papa:

¿Qué es lo que más te llamó la atención?

Si pudieras resumir este mensaje, ¿cómo quedaría?

¿Cuál es la invitación que hace el Papa para vivir las misiones?

Por todas las razones que has pensado o manifestado es importante reconocer que ser Misionero es un gran compromiso, contigo, con la institución, con la iglesia y finalmente con las personas que encontrarás en los lugares de misiones, por ello es necesario que vayas lo mejor preparado teórica y prácticamente, así como en espíritu de fe, fraternidad y servicio. No se trata solo de ir a dar tu tiempo, sino de compartir el llamado, que de alguna manera u otra, Dios te ha hecho para servir.

Ser un misionero lasallista implica tener, un corazón abierto a los demás, un compromiso auténtico y una vida llena de entusiasmo para llevar la Buena Nueva de Jesús.

¡Atrévete, vale la pena!